Martini Asti. El insospechado arrastre histórico del moscato del Piamonte.

Tal como Martini Asti, la mayoría de los espumantes de esta Denominación de Origen Controlada y Garantizada (DOGC), pueden traer consigo un pequeño inconveniente o sorpresa: descubrir al primer sorbo y de golpe, que contiene 80 y más gramos de azucar. Una cantidad bastante empalagosa que no guarda realación alguna con los 15 a 30 gramos por litro a los cuales podrían estar acostumbrados. Por otro lado, siendo este un vino económico que es parte del conglomerado Martini & Rossi, podriamos pensar que llega a nuestra mesa un vino de alcance global y con la gracia de todo consorcio: disponer de una cantidad cuantiosa de botellas a precio bajo o razonable. Bueno, no se está muy lejos de esa idea, aunque este tipo de vinos, como muchos de los vinos espumantes italianos, deben su origen a un cruce poco usual de ideas y conceptos que históricamente, terminan desembocando en el comercio global.
La DOGC de origen del Martini Asti, comprende 52 ayuntamientos del Piamonte, noreste italiano. Esta zona fue reconocida en pleno apogeo del imperio romano, por la comercialización de una variedad de uva conocida en latin como muscum. Muscum, hace hincapié a cualidades aromáticas, ya que proviene de una forma escrita en antiguo Persa Pahlaví, que hace refrencia a mušk, que en árabe andalusi hispánico equivale a almísk, o mejor dicho almizcle. Todas estas locuciones aluden al perfume aceitoso extraído de la glándula sebácea de ciervos y roedores almizcleros. Esta no deja de ser una interesante relación, si tenemos en cuenta que actualmente se observa el uso de almizcle, como parte de los descriptores de los vinos tranquilos y los espumantes de Asti.
1383725592Colline-Moscato-3Prosperado el transculturado nombre, la uva destinada a ser fruta seca o fuente de vinos livianos y secos, tendría que esperar hasta comienzos de 1600 para que Giovanni Battista Croce, un joyero del noble Ducado de Savoya –quien además era un gran aficionado al vino– tuviese la inquietud de estudiar y mejorar las condiciones para la plantación de la variedad moscatelli. Battista, escribe el tratado conocido como Della Eccellenza e Diversità de i Vini, en el cual detalla las fortalezas de cada variedad de uvas y su correcto uso a la hora de elaborar vino. El resultado final de los ensayos con moscato, fue un vino que se fermentó en cubas de madera, con una alta cantidad de azúcar residual y lo más importante, consiguiendo estabilidad para conservarlo por más de tres años. No limitándose al moscato, Battista avanzó en paralelo con variedades como elbalus, cascarol y calloris. Perdurando el desarrollo de la moscato, ya que la mayoría de la aristocracia piamontesa le daba primacía.
Para aproximarnos al espumante Asti actual, debemos pasar directamente al trabajo del químico farmacéutico Carlo Gancia, quien tras realizar prácticas y estudios en Reims, Champagne, obtiene un logro sobresaliente: estabilizar y preparar la base de un vino de método tradicional de moscato, que pudiese conservar parte de su aroma y sabor. Posteriormente y en pruebas que duraron casi quince años, Gancia decide suprimir la segunda fermentación en botella, argumentando que el paso por levaduras tiende a  anular organolépticamente, a una variedad que se presta más bien para beberse joven.
2004martinottiSi bien los primeros Asti vieron su nacimiento bajo el método tradicional champenoise, la decisión final de Gancia fue usar el método Martinotti, conocido también como método Charmat. Con respecto a estas dos referencias, aún se debate cuál es el correcto nombre del método utilizado para el Asti, si Martinotti o Charmat o incluso, ambos a la vez. Si obviamos confusiones y nacionalismos, los métodos de ambos tienen como base el mismo principio: la fermentación y elaboración de espumante en autoclaves o grandes contenedores. La confusión se debe a que Federico Martinotti, fue quien oficialmente ideó el método de autoclaves, patentándolo en 1895, pero cabe destacar que fue Eugène Charmat en 1910 quien lo terminaría, modificando y reconstruyendo su principio, cubriendo los autoclaves con esmalte vitrificado para evitar que el vino y el azúcar dañasen el contenedor. Y fue esto lo que le dio a Charmat los argumentos suficientes para crear una nueva patente e industrializar el vino con éxito.
A esta altura lo que poco se sabe, es que la idea de Martinotti no nace de su genialidad, ya que gran parte del concepto lo extrae de las indicaciones teóricas y prácticas del profesor de Reims, Edme-Jules Maumené, quien en 1858 introduce una nueva propuesta para la toma de espuma conocida como “afroforo”, un sistema de autoclaves de 32 hectolitros de capacidad. Finalmente, Maumené desiste del nuevo método al ser satanizado por distintas colectividades de viñateros de Champagne, quienes protestan ante estos nuevos vinos de origen “malicioso”.
Finalmente, el método utilizado para los espumantes Asti se estandariza, acercándose a nuestros días a lo que es un charmat en cuya fermentación, se da un corte en frío para conservar el nivel de alcohol entre 7 y 9 grados.
La suma de todos estos factores permitió que los espumantes Asti no se quedaran en el claustro provincial, siendo comercializados rápidamente por importadores norteamericanos, quienes introdujeron en la peor época comercial del vino francés (1970-1980) una cantidad no menor de vinos italianos dulces. Entrando con una campaña destinada a explicar que el vino espumante italiano, se puede beber todo el año, distendidamente, y no tan solo en celebraciones o grandes acontecimientos. Algo similar ocurre en la actualidad en el continente europeo, el cual lidera el consumo de espumantes Asti, en el marco de una generación que busca vinos simples, de bajo precio para el consumo diario.
Martini Asti siendo un vino comercial, masivo y con alcance global, y al igual que muchos de sus pares de la DOGC, no se vinculan a la superioridad de un proceso o a un terreno con cualidades particulares, se vinculan a si mismos y a un vino inserto dentro de la cotidaneidad, que simplifica su proceso y optimiza su producción. Al menos la historia demuestra que se fue articulando paso a paso para cumplir ese objetivo.
Comparando este Martini con otros espumantes de la DOGC como Gancia, Dogliotti y Balbi Soprani, no es posible apreciar grandes diferencias, sobre todo en paladar, ya que el azúcar tiende a homogenizar, y el menor o mayor contenido de esta, hace muy pequeña la diferencia. Si esta botella de Asti es es la primera que prueban, hay que tomársela con bastante relajo, sin exigencias, no es un vino para hacer un examen o abusar del esnobismo descriptivo. 
Es más que nada, un vino que se dispone a endulzar cualquier momento.

Alvaro Tello

@Vinocracia


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